sábado, julio 03, 2010

Confesiones de una negra

Mi lado femenino sólo se despierta ante dos situaciones, mi lado masculino es mi sistema de supervivencia. Odio repetir casi todo. Sería capaz de matar, sería capaz de morir por alguien. No me gusta que me pidan explicaciones, generalmente tengo voluntad para darlas por sí sola. Admiro más la gente que está muerta.

Pongo música corta vena aunque mi corazón este latiendo con la apropiada frecuencia, no tomo mucha agua. Amo las frutas. Entre el Ávila y la rumba, prefiero la primera. Estoy tratando de volver a darle el valor que merece la palabra "Te amo", me he enamorado muy poco. No sé si quiera tener bebés. Soy la mejor sapa de mi misma, me cuesta mentir, me cuesta perdonar. Comería mejor si tuviera una casa. Dormir es mi mayor pérdida de tiempo.

Mi risa no tiene poder de voluntad, ella puede irrumpir hasta en los lugares donde no se le necesita. No he aprendido a suprimir el llanto. Casi nunca me enfermo, casi siempre pienso en algo y no lo digo. Amo mi color, no me gustan mucho los hombres blancos. Me dan asco los hombres musculosos, odio el brote de las venas, odio el bigote.

Aprecio más una salida autentica que una rosa roja con la bendita cajita de chocolates. Nunca he podido decir “este es el mejor cumpleaños de mi vida”. No me gustan los números ni el inglés, por la misma razón que algunas personas dicen “no me gusta la salsa”.

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